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El Meta y su lucha por ser sede de los Juegos Atléticos nacionales

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Fuente: Redacción/metadeportescolombia  


ID: 809  

Mediante circular expedida el 23 de junio de 1945, el Ministerio de Educación Nacional Pública, le solicita a la Comisión Intendencial del Meta, su confirmación para participar en los VI Juegos Atléticos Nacionales que deberían realizarse en Bogota. Esta comisión estaba integrada por R. Rojas Otálora, inspector Nacional de Educación; el Cura Párroco, padre Martín Preters; Manuel Calle Lombana, Secretario general de la Intendencia; el Comandante de la Policía para los Llanos Orientales y el señor Ernesto Rey.

Para tal efecto se programaron los Juegos Intendenciales y los deportistas ganadores en cada uno de los torneos serian los representantes a este evento nacional. Finalmente este compromiso nacional no se cumplió. Los Juegos Atléticos volvieron a celebrarse en 1950.

Nuestro Departamento aparece en los anales de la historia deportiva de Colombia cuando en 1954 gana la medalla de plata en tejo. Transcurrieron dieciséis años para que el Meta volviera a participar en los Juegos que se realizaron en Ibagué. Tímidamente se empezó a hablar de una candidatura de Villavicencio para organizar a estas justas.

En misivas con fecha de junio 20 de 1970 y firmadas por Jaime Duque Estrada en su calidad de Gobernador, Guillermo León Linares, alcalde de nuestra capital y Carlos Rojas Valenzuela, presidente de la Junta Administradora de Deportes del Meta, se hace la postulación de Villavicencio como sede organizadora de los X Juegos Nacionales junto a ciudades como: Montería, Cúcuta, Manizales, Pasto, Neiva y Pereira.

El 11 de febrero de 1974, el director ejecutivo de la Junta Administradora de Deportes del Meta, Gilberto Gómez Reyes, envía una carta al presidente del Comité Olímpico Colombiano, Mario García y García, donde manifiesta que esta inmensa región de Colombia respalda la aspiración de ser sede de los XII Juegos Atléticos Nacionales de 1982. Villavicencio había declinado sus postulaciones ante Pereira 1974 y Neiva 1978 cuyos Juegos se realizaron finalmente en 1980.

El gobernador Julio Ernesto Guevara; el alcalde Gabriel Velásquez Reyes y el presidente de la Junta de Deportes del Meta Manuel, Cruz Rey, por medio de misivas, respaldaron esta iniciativa que tuvo sus frutos cuando en Pereira, con la intervención del periodista y abogado César Augusto López Arias, defendió vehementemente las aspiraciones de las gentes del llano para ser sede de este gran certamen deportivo.

Del libro “Momentos de Gloria” de Alberto Galvis Ramírez, extractamos el siguiente párrafo:” El 27 y 28 de junio 1974 serán recordados como días opuestos en el alma y corazón de los llaneros. En el primero sucedió la terrible tragedia de Quebradablanca, en las que toneladas de tierra sepultaron a más de un centenar de personas, cuando se transportaban entre Villavicencio y Bogotá. En el segundo le fue otorgada a la capital del Meta la sede de los Juegos”.

Afirma Galvis en su relato que al momento de realizarse la votación, la mayoría de los delegados lo hicieron a favor de Villavicencio por solidaridad, en buena parte condolidos por el drama. Una vez se conoció el nombre de la ciudad, el presidente de la delegación que era el gobernador Guevara Castro, ya se encontraba en la zona del desastre. Los restantes directivos Raúl Mojica García, secretario de Hacienda; Gilberto Gómez, director de Jundeportes; Astrid Helena Prieto, reina Nacional de la Canción y el periodista Luis Enrique Medina Rubio, recibieron la designación con una leve sonrisa y sin mucho alboroto por el luto que los embargaba.

Pasaron tres períodos presidenciales para que Villavicencio pudiera cumplir su sueño de organizar los Juegos Nacionales. Misael Pastrana Borrero 1974-1978; Alfonso López Michelsen 1978-1982 y Belisario Betancur Cuartas 1982-1986, quien tuvo el honor de inaugurarlo acompañado por gobernador encargado Fabio Alfonso Mora y del alcalde Omar Armando Baquero. Fueron muchas las gestiones, reuniones, compromisos e incumplimientos para ver realizada la idea de Gilberto Gómez Reyes. Las discusiones políticas fueron el principal obstáculo para un verdadero desarrollo social, económico, deportivo y cultural de nuestra capital.

Promediando 1979, se vincula a Jundeportes Meta Reddy Hart Van Audenhove Incer; ¡quién lo creyera! nacido en el Alto de Menegua, municipio de Puerto López, con alta dosis de experiencia deportiva, ya que había trabajado como jefe de la división técnica de Control Deportivo en las juntas administradoras de Bogotá, Cundinamarca y Boyacá.

Hart, le vende la idea a la Cámara de Comercio de Villavicencio de realizar un plan denominado “la Guerra de los Mil Días”, cuyo objetivo era recaudar cien millones de pesos con miras a preparar el equipo regional a los Juegos Nacionales del 84. Esta osada iniciativa le causó una orden de detención por parte de las Fuerzas Militares que, lo llevaron a las instalaciones de la Séptima Brigada por estar promoviendo un acto en contra de las instituciones de Estado y alterando el orden público. Al final hubo las aclaraciones de rigor; Reddy siguió trabajando pero luego salió abruptamente de Jundeportes y el plan pasó a los anaqueles del archivo.

En marzo de 1981, un grupo de ciento catorce jóvenes estudiantes, dirigidos por Jorge Enrique Vanegas, inician la “Caminata Pro-fondos Juegos Atléticos Nacionales”. Esta marcha tiene una duración de cuatro días entre Villavicencio y Bogotá .A ese trayecto se une el veterano exjugador y ex árbitro de fútbol Luis Murillo “Murillito”, quien por su avanzada edad, tuvo problemas de salud en Guayabetal. Los caminantes arriban a la plaza de Bolívar de la capital de la república y logran dialogar con el alcalde Hernando Durán Dussán, quien los recibe y hace las gestiones pertinentes ante el Ministerio de Hacienda, Coldeportes y Comité Olímpico, entre otras entidades para que se agilicen los recursos destinados a la construcción de los escenarios diseñados para los Juegos.

Tanto fueron los inconvenientes que los Juegos se aplazaron por dos ocasiones. Estaban previstos para diciembre de 1982; la falta de dinero, obras y escenarios sin comenzar de construir, era el panorama desolador que presentaba Villavicencio ante el país. Se reprogramaron para 1984 pero finalmente se hicieron del 19 de enero al 2 de febrero de 1985.

Se construyo la Villa Olímpica. Que aún a la fecha presenta escenarios inconclusos, se remodeló la cancha “Germán García y García”; construyendo el coliseo”La Grama”; se terminó las obras complementarias del diamante de softbol; se adecuó la pista atlética; se abrieron las avenidas desde el colegio de Cofrem hasta Villacentro y la 40 para disputar el ciclismo; la piscina presentó irregularidades en su diseño que llevo a tomar la determinación de no realizar las competencias. Sin embargo los directivos de la natación acordaron desarrollar las pruebas en la piscina de 50 metros sin homologar los resultados. Se desautorizó la utilización del foso de clavados porque representaba un peligro para los deportistas.

La mayoría de las delegaciones se alojaron en las instalaciones del colegio INEM, que presentó dificultades de hacinamiento y un irregular servicio de agua potable el cual era surtido por carrotanques. El servicio de alimentación lo ofreció la firma tolimense Gonval Hermanos. Llamó mucho la atención que la delegación de Antioquia se hubiera alojado en ese entonces el motel “ El Paraíso” hoy hotel Santa Bárbara.

En la revista Agon No. 1 de abril de 1986, producida por El Instituto Colombiano de la Juventud y el Deporte, Coldeportes, se escribe lo siguiente: “Cuando se acude, a la improvisación para cumplir. Villavicencio hizo todo por cumplir. Se organizó a la medida de sus posibilidades. Exigió que los Juegos se realizarán en enero porque si se postergaba más, ya no sería sede. Hoy lamenta la inmediatez de sus dirigentes por solo llenar un orgullo: déficit millonario, obras sin terminar y el peso de llevar la historia”.

El médico veterinario y periodista Rubén Rodríguez Devia, en una de las tantas reuniones programadas en la sala de juntas de la Gobernación, propuso a los asistentes esta frase:” Los Juegos Atléticos Villavicencio 85. Un compromiso nacional, un desafío regional”. Ésta fue aceptada y apareció en todos los documentos y actos oficiales. También queremos reconocer el trabajo de los artistas de nuestra tierra como Francisco Piratova, Rafael Campos Anaya, Rafael López, los hermanos Jaime y Melquisedec Fernández Molano, quienes dedicaron su tiempo, sus conocimientos para pintar un gran mural alusivo a esta justa que se exhibió durante mucho tiempo en la Plazoleta de los Centauros.

Fueron muchas las personas y entidades que contribuyeron para que esta región lograra cristalizar la organización del máximo evento del deporte colombiano. Pero en el momento cumbre fueron relegadas y sus nombres no figuraron a la hora de los reconocimientos y distinciones. Su esfuerzo, su gestión, su perseverancia, pasaron al olvido, por quienes detentaron el poder político y deportivo de la región.




 

Fecha Actualizado: 2019-11-13 21:35:41


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