Ya hace algunos años habíamos tenido la oportunidades de entrevistar al ‘General de los brincos’, Raúl Páez Barón, quien vuelve hacer noticia, al ganar recientemente en los Campeonatos Nacionales de Atletismo Senior Máster, tres medallas de oro.
Su diario vivir
Hoy su vida transcurre en un apacible finca campestre situada por la vía Restrepo, donde tiene todas las comodidades, no tiene afán, sus brincos ya le ganó a la vida, se encuentra haciendo lo que más le gusta: realizar las faenas del campo, cuidar los animales, arreglar los prados, hacer de piscinero y dice que cuando vienen sus amigos le gusta cocinar los sancochos; me cansé de la vida urbana, y a más de uno le da envidia porque no me ven arrastrado.
¿Qué piensa de la clase política?
No quiero ni pensar. No me interesa.
¿Pero si este es un país político?
Pobre gente que tiene que andar detrás de esos personajes.
¿Su familia sufrió la violencia?
Si mis padres y hermanos nos tocó salir de nuestras tierras, de Nunchia (Casanare), por la maldita violencia política, primero llegamos Bogotá, nos sacó corriendo el frio y decidimos venirnos para Villavicencio y luego para Restrepo, donde compramos una finca.
Me acuerdo que nos tocaba caminar a doble jornada 4 kilómetros para ir a escuela, eso sumaba 12 kilómetros diarios y un día se nos ocurrió trotar; ese fue el comienzo por atletismo.
Una mañana el profesor organizó unas pruebas desde la escuela hasta las Salinas de Upín ida y vuelta, mis hermanos y yo no tuvimos rivales. Se puede decir que barrimos en todas las competencias deportivas.
Al terminar la primaria me tocó ir a estudiar el bachillerato al colegio la Salle de Villavicencio, los duelos deportivos Intercolegiados eran con el Industrial y el Caldas. Me consagre campeón en todas las pruebas atléticas en al año de 1966.
Fui campeón Nacional Intercolegiados, en año de 1969 integré la Selección Colombia al Campeonato Suramericano Juvenil y fui preseleccionado para competir en los Juegos Panamericanos de Cali. Establecí marca nacional en salto largo con 1.85.
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Condecorado por el gobernador Policarpo Castillo
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¿Cuántas medallas ha ganado?
Tengo exactamente 350 medallas. Muchos trofeos y placas, varios amigos me han dicho que porque no montó un almacén para vender todas esas latas. Como usted puede ver las que no están colgadas en la pared están guardadas en estas canecas; son mis tesoros.
Hace unos días contratamos un maestro para unas reparaciones locativas y de un momento a otro se llevó una las canecas donde estaban mis medallas. Casi me da un infarto, fuimos y los buscamos y nos las devolvió, diciéndome ahí la entregó esas latas, menos mal que llegó a tiempo porque las iba a echar a la basura.
¿Qué pasó en un desfile?
Estamos en los Juegos Intercolegiados Nacionales de Bogotá de 1967 y nos tocó el turno de desfilar, y el departamento del Meta no tenía bandera, la solución fue desfilar con la bandera de Colombia.
¿Y con el himno?
En el mismo evento nadie creía en nosotros, nos vieron como unos “indiecitos”, me dí el lujo de ganarle a los mejores atletas que eran los del Valle. Cuando subí al pódium los organizadores no sabían que hacer porque no tenían el himno del Meta y la solución fue colocar Carmentea.
¿Por qué perdió la prueba de salto largo?
Yo estaba ganado sobrado la prueba de salto largo descalzó y el entrenador Libardo Vaca se le ocurrió cómprame dizque unos ‘spikes’, que eran unas botas con taches largos, apenas me las puse me hicieron ampollas y me corté una pierna porque no sabían manejarlos. Ahí perdí la medalla.
¿Pero usted fue “atleta marrón” al recibir unos tenis a cambio de publicidad?
No sé si fui el primer atleta en Colombia que lucí una publicidad disimulada, los dueños de Croydon me vieron competir y ganar descalzó y entonces me regalaron unos tenis y una camiseta que decía:” Mida lo que midas, sus zapatos serán Midas”.
¿Por qué no se quedó en el Valle?
Cuando fui convocado a la Preselección Colombia para los Juegos Panamericanos, me decepcioné, la concentración era una pocilga, los uniformes eran XL, los zapatos cuando no eran 36 eran 42 cuando mi talla era 39, la comida era regular. Ahí tomé la determinación de retirarme del deporte.
¿Pero volvió?
Por culpa del profesor Enrique Vanegas, quien me puso a portar la llama olímpica durante la celebración de los Juegos Nacionales de Villavicencio 1985. No estoy arrepentido porque he viajado y conocido a muchas personas.
Ha viajado con el atletismo?
Ahora de viejo si he viajado, he estado eventos nacionales e internacionales Estuve en los Campeonatos Suramericanos de Argentina y Brasil. En el 2013 Competí en el Mundial de Porto Alegre, donde quedé sexto en las pruebas de salto largo, salto alto y salto triple.
¿A que le tiene miedo?
A quedar paralitico, no poder moverme por mis propios medios; me gusta hacer muchas cosas.
El atletismo que le dejo?
Satisfacciones y reconocimientos.
¿Equivocaciones?
El hombre que no se equivoca y no corrige será un fracasado
¿Le ha tocado corregir?
Claro que sí, me ha tocado tomar decisiones que algún momento me ha obligado separarme de mi familia para poder responder con los compromisos. Pero no estoy arrepentido de nada.
¿Le dice mi general Páez?
Porque tengo un familiar que es militar. Cuando voy a los escenarios deportivos todos me saludan:” Que hubo mi general de los brincos”.
¿Su último deseo?
Asistir al próximo Campeonato Mundial, espero tener buena salud aunque ya tengo algunas dolencias, estoy en control médico, afortunadamente mi presión arterial la tengo como un niño 120/70.
¿Algo más?
Gracias a usted Giovanni por venir y compartir este rato y hacerme recordar mi vida deportiva. Por favor no se olviden de mí.