



En la comuna 20 donde se ubican los barrios más antiguos de Cali, por allí transcurrió su niñez y parte su juventud, Julio Andrés Cabezas Quintero; no fue fácil por las calles donde vivia rondaba la pobreza y el hambre.
Dio sus primeras patadas a un balón con el equipo de su barrio, un cuñado lo alentaba para que se presentará las divisiones inferiores del América de Cali. Al principio no creía mucho en esa posibilidad. Pero un día le tocó ir porque su abuela que lo criaba yo no estaba. Había partido para la eternidad.
¿Siempre presentó?
Claro que sí, con un poco de miedo, me recibieron y me observaron y en las primeras dos semanas ya entrenaba con las reservas del América. Programaron algunos partidos con el equipo de la primera división.
Hicimos algunas exhibiciones, jugamos varios torneos de la Liga del Valle, donde salimos campeones.
¿Mucho sacrificio?
Al principio me tocó caminar mucho para llegar a las paradas donde nos recogía el bus para ir a entrenar. Fueron muchas jornadas a pie.
En esa época nos presentábamos muchos jóvenes, había que hacer muchos sacrificios. La pobreza acosaba y el hambre no daba espera.
¿Mejoró en algo su estadía por el América?
Huy claro, no se ganaba mucho, pero había comodidades. Una vez hicieron una rifa de una nevera y yo me la gané. Pueda que en ese momento el fútbol no me haya permitido ganar dinero, pero me abrió el camino para mejorar mi calidad de vida.
¿Que recuerda de su paso por el América?
Estando en Bogotà en el Aeropuerto El Dorado, íbamos para Medellín, me dio por ir al baño, cuando salí no había nadie por los pasillos. Yo estaba asustado y el personal de servicio me miraba y se hablaban entre ellos, porque yo no sabía qué hacer.
Al final me dijeron que mis compañeros se había ido para el Puente Aéreo, que lo único debía hacer era tomar un bus que me llevaba hasta ese punto. Era la segunda vez en mi vida que montaba en avión.
¿Por qué sale del América?
En esos tiempos el cuadro americano tenía mucho jugador, los directivos decidieron enviarnos a Villavicencio para reforzar el Alianza Llanos. Aquí llegamos Edison Balanta, Hernando Cruz y yo.
Me gusto la ciudad, el ambiente futbolero y así jugamos dos temporadas en el Torneo Nacional de la Segunda División. En 1989 salgo contratado para el Cúcuta Deportivo.
¿Y como le fue con Los Motilones?
Un empresario me lleva pero me tumba 200.000 pesos que era porcentaje por mis derechos deportivos. El equipo se demoraba para pagar los salarios, daban muchas vueltas y al final me voy para el Deportes Tolima.
Luego paso al Cooperamos Tolima, regreso al Cúcuta Deportivo persisten los mismos problemas financieros y optó por ir a Trujillanos de Venezuela.
Después de tanto deambular como judío errante, tomó la decisión de radicarme en Villavicencio. Juego con el Atlético Meta, el Deportivo Llanero y con Centauros en el 2005.
¿Ahí se retira del fútbol profesional?
Así es, disputó algunos campeonatos nacionales con la Selección Meta Máster donde salimos campeones. Aún me mantengo en forma jugando torneos de veteranos.
¿Sus equipos más queridos?
Dos lógicamente ‘La mechita’ y el Alianza Llanos. Guardo gratos recuerdos.
Y fue se vinculación con el Acueducto?
Por medio del fútbol siendo alcalde Juan Guillermo Zuluaga, en vinculó a la nómina de la empresa, he sido refuerzo del equipo jugando al lado de Juan Pablo Calderón, Fabio Galán, Guillermo Vallejo, Jairo ‘Chirosa’ Hernández, entre otros.
¿Nostálgico?
No al contrario agradecido de la vida, porque he logrado superar muchos obstáculos con decoro y dignidad .Siempre estaré agradecido de aquellas personas que anónimamente me ayudaron a salir adelante.
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