



A los 95 años de edad, con una voz fuerte y una mente lúcida, el exdirigente y fundador del Deportivo Cali de Villavicencio hace 55 años, Marino Vidal, en una grabación hecha y difundida por las redes sociales, afirmó categóricamente: “Edgar Díaz no tiene nada que ver con la construcción de la cancha de La Esperanza”.
En mensaje dirigido al Gobernador del Meta le replicó:” Juan Guillermo, le tengo que informar que el profesor Díaz (q.e.p.d), quien llevará el nombre de la cancha de La Esperanza. Llegó 12 años después de haber llegado yo, ese escenario lo hice yo, yo lo limpie, yo lo cuide, yo hice la gestión para que Instituto de Crédito Territorial se le entregará a Coldeportes Meta que era dirigido Libardo Emiro Vaca, y evitar así que fuera invadido; eso ocurrió en 1968”.
“Al profesor Díaz, yo lo conocí recién llegado y lo vinculé a la Liga de Fútbol del Meta, que funcionaba en la esquina caliente del barrio La Grama y si usted no le han contado Juan Guillermo, usted esta cometiendo un hecho muy grave de desconocer la historia. Nosotros fuimos promotores de la marcha del bloque para la construcción de lo que hoy llaman el estadio Bello Horizonte, que después lo llamaron Manuel Calle Lombana (Macal) que tampoco nada tuvo que ver con ese escenario”.
“La semilla que implantaron en esa época, la trajeron del Brasil era de la misma que se utilizaba en el estadio Macarena, me acuerdo que un avión de la FAC, fue la encargada de transportarla. Hoy no existe por las remodelaciones”.
“Llamar a la cancha de La Esperanza Edgar Díaz, es un adefesio, ya que el no tuvo nada que ver, el simplemente se aprovechó de ese escenario, la mejor prueba que existe allí, son unos arcos de microfútbol, que no son ni de la Liga, ni de Coldeportes, ni de Idermeta; son de propiedad del Deportivo Cali el club que yo funde”.
Para refrescar la memoria
En la página 32 del libro Antología del Fútbol Metense ,90 años de historia, hay una parte de un relato sobre cómo se levantó cancha de La Esperanza. Y por ello damos la razón a Marino Vidal.
Aquí somos muy folclóricos en cambiar de nombres de las instituciones sin consultar ni respetar la historia. ¿Cuantos balones en donacion hemos recibido o mejor o cuantas canchas han construido la FIFA?, por haberle seguido el capricho de cambiar el nombre del estadio de Villavicencio a Rey Pelé, cuando ese personaje estuvo a 90 kilómetros y nunca piso estas tierras.
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