



Seguramente los duros recuerdo sufridos durante su niñez hace pensar por momentos que posee una personalidad adusta, ya que es joven, muy corta en palabras y casi que contesta con monosílabos.
En su arribo a la Unidad Deportiva de Ciudad Porfía, que se encuentra en etapa de remodelación en 85%, la jugadora subcampeona mundial, fue recibida con una enorme algarabía cuando pisó la cancha del polideportivo.
Antes de ser recibida por el alcalde Juan Felipe Harman, el director del Imder Álvaro Patiño Montoya, y el subdirector de ese mismo organismo, Luis Fernando Duque, quienes le hicieron entrega de un cheque simbólico por la suma de $11 millones de pesos, le pudimos hacer algunas breves preguntas.
Sus respuestas
¿Está dispuesta a regresar a Villavicencio?
No creo, tengo otros planes. Tengo otros objetivos.
¿Se siente antioqueña?
Yo pienso en los Llanos, pero me quedó en Antioquia
¿Lo mejor del Mundial de la India?
Haber llegado a la final.
Humildad ante todo
Eso es lo que debe tener todo deportista, cuando llega a la cúspide, cuando se toca el cielo, cuando no se contaba con unos guayos nuevos, que casi que tenía jugar descalzo; que de las polvorientas canchas, se llega a pisar la alfombra roja.
La vida esta llena de mucho ejemplos y altibajos de quienes han alcanzado la gloria y hoy algunos de ellos escasamente son reconocidos. La fama y los reconocimientos han pasado por encima de ellos. Para la muestra un botón el excampeón mundial de boxeo: Antonio Cervantes ‘Kid Pambelé’.
Las promesas, los regalos, los abrazos, los micrófonos, las cámaras, las selfies, deslumbran a cualquiera que no se haya preparado para enfrentar un mundo real, que parece mágico.
El camino del deportista es corto, el mundo sigue su tránsito. Y lo que hoy es historia, mañana puede pasar al olvido.
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